Oculus Rift

La realidad virtual y el futuro de los videojuegos

El futuro más próximo de los videojuegos parece que pasar por la realidad virtual. Tras varios intentos en el pasado de esta tecnología, parece que esta vez sí, tanto hardware como software han alcanzado un punto de madurez suficiente para ofrecer la sensación de inmersión prometida. O, al menos, acercarse a ello.

Grandes inversiones

PlayStation VR

Sony,  Facebook y Valve con el apoyo de HTC están invirtiendo mucho tiempo y dinero para que sus respectivas propuestas acaben por cuajar en un mundo donde la innovación es tan atractiva y deseada  como el de los videojuegos.

Hasta el momento, las demostraciones o primeras versiones de desarrollo  de PlayStation VR, Oculus Rift o HTC Vive a las que los usuarios hemos tenido acceso son realmente ilusionantes. La sensación general de esta tecnología es que realmente tiene potencial pero cuya implantación masiva tendrá que superar dos importantes hándicaps.

Contras de la realidad virtual en los videojuegos

Uno de los primeros problemas y barreras a superar por esta tecnología es conseguir crear un software tan atractivo e inmersivo para conseguir cambiar los hábitos del jugador habitual de videojuegos.

Para los usuarios de consolas o juegos en otras plataformas como el PC, lo natural es jugar con un pad en las manos pero las gafas de realidad virtual introducen elementos que alteran drásticamente la forma de jugar actual. No hace mucho tiempo se vivió el “fenómeno Wii” donde Nintendo ofrecía una consola con mecánicas de juego muy distinta a lo que en esos momentos ofrecían Sony y Microsoft.

Nintendo consiguió unas ventas espectaculares de su consola y hasta la competencia les imitó (o intentó hacerlo con PS Move y Microsoft Kinect). Tras el boom de los primeros tiempos de Wii, la moda ha ido pasando y finalmente, las consolas y mecánicas clásicas acabaron por imponerse.

La segunda de la barrera a superar por la realidad virtual es, si cabe, más complicada: el precio. Sin que se sepa aún el precio oficial de un producto como PlayStation VR (la propuesta de Sony para su PS4), las informaciones y rumores apuntan a que tendría un precio muy similar al de una consola de nueva generación. De tal manera que hablamos de una inversión de consola de Sony o PC (compatible con Oculus Rift y  HTC Vive),  más gafas de realidad virtual, más el resto de accesorios necesarios más el coste del software (juegos).

Un coste que podría llegar a los 1.000 euros que hará que muchos usuarios miren con prudencia esta realidad virtual en un primer momento y que podría ser un factor de retraso para que esta tecnología se asiente realmente en los videojuegos.

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